Umanoides


Viaducto
enero 11, 2010, 2:11 am
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Quim regresaba al piso a las cuatro de la noche, a través del viaducto, cuando se cruzó por primera vez con Ariel inclinada sobre la barandilla. Cuando llegó al final se dio la vuelta, para asegurarse de que aquella chica morena no estaba a punto de saltar. Volvió sobre sus pasos hasta donde ella estaba y le pidió fuego, para iniciar una conversación. La chica parecía regresar de su propio mundo cuando aceptó un cigarrillo y dejó a Quim que se lo encendiera, protegiendo la llama con las manos del viento que soplaba entre los edificios de la calle de Segovia. Terminaron la conversación a cubierto, en un café cercano. La piel de Ariel era oscura, más oscura en los párpados, en los labios, en los nudillos; sus ojos, su cabello corto eran oscuros, su ropa era oscura pero sus dientes, su voz eran brillantes. Era unos años mayor que él, se notaba la diferencia de edad en sus gestos de seguridad, confundidos con la resignada laxitud de los treinta.

Creo que la noche aquella no sucedió nada, sólo intercambiaron los números de teléfono. A la semana o así, Quim la trajo al piso. Ella acababa de terminar una beca de investigadora en el CSIC, y ahora andaba echando el currículum por distintas empresas. Hablé con Ariel un buen rato sobre todo aquello de las becas, las tesis de postgrado, temas impersonales en general.

Quim y Ariel se marcharon a vivir juntos poco después. Lo último que sé de ellos es que no pudieron seguir permitiéndose el alquiler con sus sueldos de mileuristas, y tuvieron que mudarse a casa de la madre de Quim. Ella cuida ahora de su nieto, mientras los jóvenes se las arreglan como pueden con su trabajo y con su vida.

A veces, cuando atravieso el viaducto en noches solitarias y un tanto peligrosas, mientras pienso en los indigentes que viven abajo en los recovecos de su estructura, o en la historia trágica de este lugar, me saca de todas mis otras preocupaciones la imagen hipotética de Ariel, y soy consciente de que aquella noche pude haber sido yo el que la encontrase inclinada sobre la barandilla.

x Luis



Uhps, había un borrador sin publicar…
septiembre 29, 2008, 9:58 pm
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georges brassens – le testament
by bisonravi1987


Quiero otra vez estar celoso
otra vez dar mi corazón;
una vez más decir “te quiero”
una vez más desatinar…

*       *
*

Je serai triste comme un saule
Quand le Dieu qui partout me suit
Me dira, la main sur l’épaule
“Va-t’en voir là-haut si j’y suis”
Alors, du ciel et de la terre
Il me faudra faire mon deuil
Est-il encor debout le chêne
Ou le sapin de mon cercueil

S’il faut aller au cimetière
J’prendrai le chemin le plus long
J’ferai la tombe buissonnière
J’quitterai la vie à reculons
Tant pis si les croqu’-morts me grondent
Tant pis s’ils me croient fou à lier
Je veux partir pour l’autre monde
Par le chemin des écoliers

Avant d’aller conter fleurette
Aux belles âmes des damnées
Je rêv’ d’encore une amourette
Je rêv’ d’encor m’enjuponner
Encore un’ fois dire: “Je t’aime”
Encore un’ fois perdre le nord
En effeuillant le chrysanthème
Qui est la marguerite des morts

Dieu veuill’ que ma veuve s’alarme
En enterrant son compagnon
Et qu’pour lui fair’ verser des larmes
Il n’y ait pas besoin d’oignon
Qu’elle prenne en secondes noces
Un époux de mon acabit
Il pourra profiter d’mes bottes
Et d’mes pantoufl’s et d’mes habits

Qu’il boiv’ mon vin, qu’il aim’ ma femme
Qu’il fum’ ma pipe et mon tabac
Mais que jamais – mort de mon âme
Jamais il ne fouette mes chats
Quoique je n’aie pas un atome
Une ombre de méchanceté
S’il fouett’ mes chats, y a un fantôme
Qui viendra le persécuter

Ici-gît une feuille morte
Ici finit mon testament
On a marque dessus ma porte
“Fermé pour caus’ d’enterrement”
J’ai quitté la vie sans rancune
J’aurai plus jamais mal aux dents
Me v’là dans la fosse commune
La fosse commune du temps



Carta a un amigo filósofo
mayo 11, 2008, 2:57 pm
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Albert Calsamiglia

Carta a un amigo filósofo

 
 
El País, 29/VII/2001
Fuente:
http://www.elpais.com/articulo/cataluna/Carta/amigo/filosofo/elpepiespcat/20010729elpcat_5/Tes
 
 
 
Cuando el filósofo y jurista Albert Calsamiglia Blancafort envió este texto a su amigo, el también filósofo José Juan Moreso, llevaba ya varios meses conviviendo con el cáncer y le quedaba tan sólo un mes de vida. Calsamiglia, catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad Pompeu Fabra y fundador de esta institución, falleció hace poco más de un año, el 21 de julio de 2000, a la edad de 51 años, y se enfrentó a la muerte con la serenidad y el coraje que destila esta carta, que ahora sus amigos han querido hacer pública. En ella, el pensador reflexiona sobre el objeto de la filosofía y reivindica las enseñanzas y los modos de los clásicos, que entendieron esta disciplina no como el instrumento académico en que se ha acabado convirtiendo, sino como la mejor guía para aprender a vivir y alcanzar la felicidad.
 
 
Me temo que mi mail tenía un tono pesimista o fue interpretado como tal. Lamento que te haya producido preocupación, no era mi intención. No estoy deprimido, aunque algún día puede salir alguna dosis de depresión, y en este caso también estaría justificado. ¿Por qué no? Tranquilízate… mi salud sigue estabilizada y no hay motivos de alarma. Soy atendido por un buen equipo de médicos y estoy rodeado de un cariño que nunca imaginé capaz de generar. Cada día recibo pruebas de que se me tiene en cuenta como amigo y persona querida. Uno no se puede quejar cuando tiene tanto a su alrededor. Lo único que sí puedo decir es que a mi edad todavía la vida me sorprende, y como dice Aragon, ‘le temps d’apprendre à vivre… il est trop tard’. En cierto sentido me siento desconcertado porque la experiencia de mi vida no contemplaba una situación como la actual. En otro sentido aprender a vivir o aprender de la vida constituye un desafío que todavía me apasiona y, por tanto, me mantiene vivo y lúcido. No todo es desespero en mi situación. Si buscas… encuentras cosas interesantes.
 
Mucha gente busca refugio en la religión para resolver los problemas de la vida. La religión contiene en su seno muchos elementos que enseñan a vivir en situaciones difíciles. Pero debes creer en ella, y uno no siempre encuentra directrices adecuadas, pues a la promesa de la vida eterna y de la resurrección se añaden el infierno y las penas eternas. No estoy muy seguro de que exista mucha gente que crea de verdad en la resurrección. De cualquier modo, no es mi caso. En cambio, creo que existe mucha gente atormentada por las sanciones, las llamas y los infiernos. Pascal lo dijo bien claramente en sus Pensamientos: ‘Il n’y a de bien en cette vie qu’en l’espérance d’une autre vie’. La religión es excelente porque ofrece consuelo y respuesta. El problema es… creer. Y, como sabes, la creencia no es un acto de voluntad. O crees o no. Bernard Williams ha dicho cosas muy interesantes sobre la creencia. Dejo ahí la religión.
 
¿Dónde buscar refugio? ¿Quién sabe cómo se debe vivir? Montaigne afirmaba -con razón- que no sabemos vivir, que al final de nuestra vida poco hemos aprendido de ella y que la tarea más importante es aprender a vivir. Nosotros hemos vivido en la filosofía del siglo XX. Nuestra preocupación ha sido el análisis del lenguaje, la conceptualización, la crítica de la ciencia, el análisis de fundamentos. Todo esto está muy bien, pero… la filosofía ha dejado de orientarnos en la vida, ha dejado de ser un discurso racional sobre cómo debemos vivir, como sugerían los clásicos. Pienso, por ejemplo, en Epicuro, Spinoza, Sócrates, Platón, Montaigne, Pascal.
 
Debido a mi situación, me he empezado a preocupar por temas que no están en la agenda de problemas del siglo XX. ¿Qué debo hacer o qué puedo hacer contra el dolor, el desconsuelo, la desgracia? ¿Tenemos alguna fórmula que nos permita sobrellevar estas situaciones? ¿Cómo podemos buscar una salida a través de nuestras capacidades intelectuales? Los filósofos del siglo XX han creído que éstos eran problemas metafísicos o que eran seudoproblemas. No es cierto. El Meister Erckhardt, por ejemplo, te enseña una senda muy humana para reponerte de tus fragilidades, te dice por ejemplo que mires a tu alrededor y siempre encontrarás ejemplos peores que el tuyo, te dice que no mires lo que pierdes sino lo que todavía puedes hacer, te recomienda conservar el deseo de superar tus límites. Te dice: mira el inmediato presente y no el largo plazo. Epicuro, Epícteto y Marco Aurelio, ¿no sugerían que la filosofía es la sabiduría de saber vivir? Epicuro definía la tarea filosófica como una actividad que por medio de discursos y razonamientos nos enseña la vida feliz. La filosofía como refugio ha perdido su razón de ser en el siglo XX, pero la única sabiduría humana no religiosa que poseemos sobre estos temas es la filosofía. No la actual, sino la de los clásicos. Ahora si sufrimos nos tomamos una droga, perdemos la identidad o hacemos lo que sea para ocultar nuestra situación, que calificamos de desesperada. En el pensamiento clásico existía una mayor confianza en el hombre y en la capacidad de la razón para afrontar las situaciones difíciles de la vida. Esa sabiduría –sagesse, dirían los franceses- fortalece nuestros espíritus, nos ayuda a aceptar nuestro destino y, además, a continuar buscando respuestas a las cuestiones que no sabemos responder. ¿No tiene eso una grandeza superior a las nimiedades de nuestras filosofías prácticas? Acaso será cierto que la filosofía con mayúsculas es la que nos enseña a vivir, mientras que la filosofía con minúsculas es la que practicamos en las facultades?
 
Esta sabiduría está en contradicción con una de las virtudes que todo el mundo me recomienda. La esperanza. Y está en contradicción porque la esperanza, en su sentido genuino, implica ignorancia y también implica que la voluntad del sujeto no puede hacer nada para transformar el mundo, sino simplemente aguardar a que se produzca el efecto beneficioso. Puedo esperar un cambio en mi salud, pero carece de sentido esperar que esta tarde se ponga el sol. Si tuviéramos información completa, la esperanza no tendría lugar. No sé si la esperanza es una virtud, pero en todo caso sería una virtud antifilosófica puesto que el filósofo está con la sabiduría, con la fortaleza del carácter, con la serenidad para asumir la propia historia y el destino. Como decía Spinoza, en su ética sólo hay esperanza si existe temor. La sabiduría vence al temor y destierra la esperanza. Es cierto que la pasión de la esperanza es atractiva, pero comporta el estado del temor, y la sabiduría exige ser menos dependiente de la esperanza.
 
No pretendo señalar que la filosofía contemporánea esté equivocada. Simplemente quiero decir que en el arsenal filosófico de la tradición que tantas veces hemos criticado encontramos elementos que nos permiten pensar mejor. Estoy convencido de que la gran riqueza de la filosofía es su pluralismo. Tenemos muchas herramientas que no sirven para todas las situaciones, pero siempre encuentras alguna que te ayuda a pensar y a progresar. Ésta es una de las grandes riquezas de la filosofía. Tenemos la suerte de que nuestra sociedad nos ha legado este arsenal siempre explotable.
 
La tarea de vivir es muy complicada, es difícil vivir, muy difícil, porque creemos que dominamos el mundo cuando en realidad, como señaló muy bien Landsberg, nos parecemos al toro que sale enfurecido a la plaza y cree que dominará el ruedo. La realidad es muy otra, todos sabemos, menos el toro, que acabará entregando su vida. Él actúa como si la muerte no fuera con él, como si la lucha fuera igual, confía en sus fuerzas… es así como los hombres vivimos confundidos hasta que un día se presenta la fragilidad, la conciencia de la finitud, y buscamos en la sabiduría humana aquel refugio que no nos puede dar la filosofía contemporánea.
 
No quisiera que me leyeras en clave pesimista ni en clave triste. Redescubrir estos aspectos constituye una gran ampliación de mis horizontes vitales porque aprendes… aprendes mucho y enfocas la vida desde una nueva perspectiva.
 
Ya sé que estas confidencias filosóficas no deben dirigirse a un filósofo analítico… pero quizá no es desafortunado dirigirlas a un amigo filósofo.
 
Un abrazo.



Filosofía a la japonesa (Por una universidad pública)
abril 19, 2008, 7:47 am
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Lo de “a la japonesa” no va por ningún rollito pseudo-oriental, sino por la huelga que están haciendo los compañeros de Filosofía de la UCM, encerrándose para según parece, evaluar las transformaciones que se quieren emprender en (¿o contra?) la Universidad pública.

* http://www.elmundo.es/elmundo/2008/04/17/madrid/1208436610.html?a=2f24fab0792d0d425e1406d54511e0bc&t=1208441679 (no me gusta citar a ese periódico, pero bueno)

* Añadido: Artículo de Carlos Fernández Liria (profesor de Filosofía en la UCM) en Rebelión (18/04/2008) sobre el encierro en la Complutense en protesta contra el Plan Bolonia: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66175 

[Yo me conformaría con que aquí la gente, qué mínimo acto de protesta, se saliese de conferencias que son una mierda (ayer hablamos de eso con “Muelles”, y en general estábamos de acuerdo). A ver si acabamos creyéndonos que esa basura, que roza el insulto, tiene algún interés. Joder, que si seguimos así nos van a llenar de mierda la cabeza…]

* Con retraso porque no la encontré antes, pero clara, esta es la noticia dada el 18-04-2008, en Europa Press: http://www.europapress.es/madrid/noticia-estudiantes-encerrados-complutense-descansan-fin-semana-volveran-huelga-japonesa-lunes-20080418200917.html 

Y por continuar la novela de la UCM: “Más de mil estudiantes exigen compromisos al Rector de la UCM”, en Rebelión (20-04-2008), en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=66265 (la noticia es de la Agencia EFE)

 



Resultados elecciones Claustro y Juntas de Facultad en la UMA
abril 17, 2008, 7:40 am
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Ayer fueron las elecciones a claustro y a juntas de centro. La cuestión tenía cierta importancia, por cuanto que en el caso nuestro de Filosofía y Letras se tomaron decisiones (por ejemplo, en cuanto a calendario de exámenes extraordinarios) en las cuales nuestros supuestos representantes no tuvieron en cuenta en ningún momento nuestros intereses. Aquí, que salgan elegidos unos u otros sí tenía importancia: que los niños pijos bienvestidos bienpeinados de Reforma sean los que “velen por nuestros intereses”, como ha sucedido anteriormente, no era baladí.

En todo caso, parece que los de Reforma siguen teniendo fuerza en el claustro. Ahí arriba tenéis los resultados que para el claustro se han recogido en FyL, lo cual indica que en esto al menos estamos contracorriente. No tengo los resultados de junta de facultad, pero deberían ser similares.

Supongo que ya se me nota. Los míos, si esos existen, eran los del “tripartito”. Que medio se creen de izquierdas, y que al menos no tienen cara de ser mala gente (los otros sí que la tienen).

Felicidades (pocas, pero bueno) a los que votaron, y mierda (pero hey, sin acritud) para los cabrones que pasáis de todo.

Noticia en la web oficialista de la UMA: http://www.uma.es/contenido.php?clase=p&tipo=n&idm=29&id=1222 

Resultados claustro: http://www.uma.es/pdfs_scrolls/estudiantes.pdf 



Man in black
abril 15, 2008, 7:48 pm
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Man in black, de Johnny Cash: http://www.goear.com/listen.php?v=c6a7b0f 

Versión en español: http://www.goear.com/listen.php?v=dd7e5f7 

(La primera es mejor, musicalmente hablando. Pero el inglés es una defecación de morsa vieja, y al otro al menos se le entiende)



Ironía y compromiso (Sören)
marzo 20, 2008, 9:31 am
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“En un sentido resulta sorprendente que Sören Kierkegaard –irónico, bufón, apóstol de la aporía y enemigo de toda totalidad– no haya recibido más atención en la época de la deconstrucción. En otro, sin embargo, apenas nos sorprende, ya que Kierkegaard combina su apego a la diferencia, el humor juguetón, el juego con los seudónimos y las acciones guerrilleras contra lo metafísico, con un compromiso apasionadamente decidido ante el que pocos de nuestros modernos irónicos no pueden dejar de sentirse al menos intranquilos.”

(T. Eagleton, La estética como ideología, Madrid: Trotta, 2006, p. 239.)