Umanoides


Memorias del sótano II by umanoideabstraccióndecharco
octubre 20, 2009, 4:23 am
Filed under: General

Ha pasado mucho tiempo desde la última vez. En nuestro último encuentro se podía deducir, por la despedida, que mi vida estaba desordenada, ¿no creen? Pero no voy a hablarles de eso, esta vez quiero hablarles de algo que mencioné en nuestra cita anterior: el ser otro.

Si no recuerdo mal, os decía el ridículo que implica querer ser otro y no uno mismo y que, únicamente, tan sólo se puede ser más. Pues bien, estoy casi seguro de que cada uno de ustedes está de acuerdo conmigo. También estoy seguro de que alguno de ustedes alguna vez ha querido, efectivamente, ser otro. Pero, ¿acaso de ello puede resultar algo diferente que no sea sino repulsión y una reconciliación al final del proceso?

Cierto es que a veces la situación se vuelve tan tensa, tan poco satisfactoria para uno mismo, que incluso llega a maldecirse. “¿Estoy condenado a ser yo mismo?” Más de uno, de cien, de un millón, y acaso de diez millones de individuos se habrán preguntado esto, aterrados por su propia historia, la cual en ese momento álgido de autoconciencia querrían cambiar. Tras esa pregunta sentenciosa y fatal, con la que se llega al límite de la subjetividad, alguno se plantea eso de querer “ser otro”. Y una vez más, ¿qué sale de todo ello? La lección comienza a impartirse en el silencio mismo que sigue a tal deseo de impostura de uno mismo, el cual sugiere algo así como la nada, o mejor dicho, la ausencia de una respuesta tan descabellada como lo es el propósito recién aniquilado…

Señores míos, la subjetividad tiene límites, y la intersubjetividad resulta de cómo se comporte esta subjetividad ante el resto de ellas, de cómo se relaciona con las otras. ¿Acaso quiere uno que le digan, como si él mismo no se lo dijese ya a sí mismo, que se está saliendo de su marco?  Evidentemente no, a no ser que su objetivo no sea otro que el de, vagamente, mostrar a los demás que si quisiera podría ser otro, amenazarles con un posible y venidero cambio esencial… “Escuchadme todos, ¡puedo ser otro cuando quiera, cuando me lo plantee en serio!” Jajaja, ¡es fantástico! ¿Verdad? La carcajada es la misma tanto si esto se plantea como una “amenaza”, como si se lo plantea uno mismo a su conciencia, secretamente, como un objetivo digno…

En efecto, no se necesita una segunda voz de alarma para darnos cuenta de que nos estamos desviando de lo que habitualmente somos. La cuestión es, ¿es malo ser otro? ¿por qué se nos llama la atención sobre ello? Se me ocurre una respuesta pésima: se nos advierte de ello porque no nos gusta hablar con desconocidos, porque éstos son impredecibles. La amenaza que se oculta bajo todo intento de querer ser otro, es la consistente en que de ser esto posible, se produciría un nuevo inicio en las relaciones, y ello supondría un nuevo conducirse con cuidado en el camino. Es más, un individuo capaz de producirse un cambio esencial, no sólo sentiría lástima por lo que se estaría haciendo a sí mismo, sino también por lo que, sin necesidad de palabras, deduciría de los silencios y de las omisiones en el rostro del otro: una inevitable nostalgia de lo pasado… Vaya, ¡qué tarde es!

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6 comentarios so far
Deja un comentario

Iba a escribir: ¡Oh, no! Ha vuelto el tipo raro que no conocíamos y nos dejaba posts. Pero no… es Mario. Qué decepción.

Comentario por umanoidemanme

Mario, ¿Has visto la peli “los sustitutos”? Los sustitutos son un otro con el que tú te identificas y con el que te mueves por la ciudad. (La verdad es que a veces me recordaba a los sims). Estos sustitutos suponen más que un inicio en las relaciones una “brecha”, porque todos al verte saben que en realidad eres otro, saben que el ¿verdadero? tú está seguramente en la habitación de su casa enchufado a una máquina que traduce sus estados mentales.

Comentario por umanoidentificado

Mario, tú no eres otro, eres muchos otros!

Comentario por umanoidentificado

Discutamos sobre la otredad de Mario.

Comentario por umanoidentificado

¿Quién eres tú, Mario?

Comentario por umanoidemanme

Todos si quisieramos podríamos ser otros , especialmente en otro país, en otra ciudad, en otro idioma. Si no sales de tu casa, la cosa se complica. Aunque hay modos más económicos de ser otro que viajar como, por ejemplo, escuchar otra música o cometer errores diferentes cada día, así los tendrás despistados y nunca podrán encasillarte.

Comentario por Ziggynoide




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